Jornada Fotográfica Plaza de Mercado Impala – Celebración Día Mundial de la Fotografía 2025
Escrito por: David Alejandro Jiménez Osorio
Fotografía por: Isabel Mira – Jonathan Correa – Campo Castro
El 31 de agosto, la plaza de mercado Impala despertó entre aromas de frutas frescas y sonrisas cotidianas para recibir la segunda jornada de la celebración del Día Mundial de la Fotografía, actividad organizada por el Club de Fotografía Lente & Café y la Fundación Laverde Biodiversa, con el propósito de celebrar, a través de la fotografía, las Fiestas de la Cosecha.
La historia de Pereira está profundamente ligada a su plaza de mercado. En sus orígenes, situada en el corazón de la ciudad (donde hoy se encuentra el Centro Cultural Lucy Tejada), fue epicentro del desarrollo urbano: desde allí contempló el crecimiento de edificios y la modernización de cruces de caminos y cafetales. Permaneció allí hasta que un día del 1999 la tierra vibró. Cuando la naturaleza irrumpe con su ímpetu, deja cicatrices imborrables. Una de las más profundas para la ciudad fue el traslado de la galería a la zona de Turín. Solo una fuerza de tal magnitud pudo separar al centro de este emblema.


Sin embargo, sin importar dónde se ubique, la plaza nunca pierde su esencia: ser el puerto vivo del campo en la ciudad, donde campesinos ofrecen sus mejores frutos y ciudadanos —ya sean personas del común, dueños de restaurantes, tiendas o revuelterías de barrio— encuentran los alimentos e ingredientes que nutren el cuerpo y alimentan las tradiciones culinarias de la región. Es muy probable que el almuerzo o la cena que compartimos hoy haya tenido su origen en este lugar, y en esa labor cotidiana y silenciosa descansa su verdadera importancia.
Aunque importancia no siempre es sinónimo de reconocimiento, y la plaza, en sus inicios, enfrentó un periodo de baja visibilidad en el que no se le dio la implicancia simbólica que merece por su noble labor. En los últimos años, sin embargo, desde los colectivos artísticos y culturales se ha impulsado una reivindicación de su valor. Uno de los tributos más visibles es el mural de doña Yolanda, en el costado de la carrera 10. Pintado en 2022 por el colectivo Revolucionarte, aparece rodeada de frutos y colores, con la misma sonrisa que muchos fotógrafos encontrarían luego entre los vendedores. Justamente al costado de ese mural se reunieron los participantes para dar inicio a esta segunda jornada, cuyo propósito era rendir un tributo fotográfico a este lugar icónico.

La cita fue a las 7 de la mañana, aunque desde las 6:30 ya llegaban fotógrafos. Lejos de estar dormida, la plaza llevaba horas en movimiento: desde las 3 a. m. abren los locales y comienzan los desplazamientos de coteros, compradores y comerciantes. Un ritual casi coreográfico, que hoy se veía alterado por algunas señales que insinuaban el inicio de una fiesta.
La plaza se vistió de gala para su retrato. Hubo ponchos y sombreros, música en vivo, un festival gastronómico y actividades para los niños. La agenda fue complementada por la Secretaría de Cultura, que llevó artistas locales y trovadores para ampliar la celebración.

En este ambiente, los fotógrafos debían captar la identidad de la plaza en tres instantes: a través del retrato, de los colores y sabores, y siguiendo su instinto fotográfico para narrar historias en serie. A las 7:30, tras la foto protocolaria de todos los concursantes, comenzó la jornada. Como en un laberinto de Borges, los participantes se internaron en los pasillos infinitos, confiando solo en el reflejo de su lente como guía.
Y entre los verdes de la tierra, el naranja de los frutos tropicales y el rojo intenso de las cosechas maduras, los ochenta participantes fueron consumidos por este palacio infinito de historias. Resultaba difícil encontrarlos cuando era necesario dar alguna indicación; era más fácil encontrarse al minotauro Asterión quien seguramente deambulaba también por este lugar.



La actividad se extendió hasta las 11 de la mañana. Uno a uno fueron saliendo con la sonrisa de haber alcanzado la meta, todos con la certeza de haber capturado el infinito en un fotograma. Interrumpiendo la luz del sol, en símbolo triunfante y para acostumbrarse nuevamente a la plenitud lumínica, manifestaban hospitalidad y alegría en sus interacciones: en cada retrato hubo sonrisas, disposición y entusiasmo por parte de quienes habitan la plaza.
Fue una experiencia inolvidable para todos: para los vendedores, que nunca habían sido tan retratados; para los fotógrafos, que salieron maravillados con la magia del lugar; y para la administración de la plaza Impala, que se sintió honrada y feliz de ser el escenario de cierre de esta versión de las Fiestas de la Cosecha, viéndose así incluida en la celebración más importante de la ciudad; y para nosotros, como organizadores, que nos sentimos en casa, orgullosos de la acogida y el apoyo recibidos. Desde la entrada hasta la salida, cada rincón de la plaza Impala fue cómplice de la jornada
Y esta historia no termina aquí, porque con el apoyo de la Alcaldía de Pereira, el próximo 20 de septiembre la celebración culminará con la premiación y exhibición de las fotografías en el Centro Cultural Lucy Tejada. Pero más allá de elegir ganadores, lo esencial de este encuentro es haber tejido un puente entre fotógrafos, artistas y las personas que encarnan los símbolos de nuestra ciudad, contribuyendo así a la memoria viva de Pereira.



